
El pasado viernes 22 de noviembre de 2024, en el Centro de Desarrollo Comunitario de Maihue-Carimallín, se llevó a cabo la segunda jornada de consulta indígena impulsada por la Unidad de Monumentos Nacionales. Este encuentro se enmarca dentro de la extensa lucha que el Ayllasrewel del Ngen Kintuantü ha liderado para proteger el río Pilmaiquén, un símbolo de vida espiritual y territorial para las comunidades mapuche, hoy amenazado por la presencia de la transnacional noruega Statkraft.
En una lucha histórica cargada de desafíos, los poderes del leufu han encontrado refugio en la resistencia mapuche. Incluso, el espíritu del río ha elegido a una joven machi como su portavoz, un acto que refuerza el llamado a la defensa territorial. Sin embargo, esta batalla no solo enfrenta a una compañía extranjera: también lidia con divisiones internas incentivadas por actores externos que han intentado desestabilizar la unidad mapuche.
La intervención de Statkraft ha abierto una herida profunda en la convivencia comunitaria. Con estrategias financiadas, la empresa ha logrado dividir a las comunidades, promoviendo discursos que cuestionan la legitimidad de los mapuche que no residen directamente en la zona. ¿Cómo es posible que algunos mapuche, asesorados por abogados pagados por la compañía, desconozcan a sus propios hermanos y no dirijan el mismo cuestionamiento hacia una empresa extranjera que extrae las riquezas del territorio ancestral? se preguntan desde el Ayllasrewel
Consulta Indígena: Una Obligación, no un Gesto Voluntario
Lejos de ser un acto de buena fe del Estado chileno, la consulta indígena es el resultado de años de presión ejercida por las comunidades mapuche williche, organizadas a través del Ayllasrewel. Según el Consejo de Monumentos Nacionales (CMN), este proceso busca definir las medidas administrativas frente a los hallazgos arqueológicos detectados durante la construcción de la “Central Hidroeléctrica Los Lagos”, desarrollada por Pilmaiquén S.A., filial de Statkraft.
Cabe recordar que fue el fallo de la Corte Suprema de Chile, emitido el 19 de noviembre de 2021, lo que obligó al CMN a iniciar este procedimiento, en cumplimiento del artículo 6 del Convenio 169 de la OIT. A pesar de esta resolución, el gobierno chileno ha mostrado una clara prioridad hacia los intereses extractivistas, evidenciando que la consulta no surge de un compromiso con las comunidades, sino como un requisito para destrabar los permisos del proyecto.
La Estrategia de Statkraft: Dividir para Avanzar
Mientras las comunidades denuncian el daño ambiental y espiritual causado por la operación de Statkraft en el río Pilmaiquén, la empresa continúa utilizando su poder económico para influir en los procesos locales. Durante la consulta del 22 de noviembre, quedó en evidencia cómo Statkraft movilizó recursos para intervenir directamente: contrató abogados que asesoraron a ciertas comunidades, promovió un discurso separatista y desplazó personas desde localidades vecinas para defender sus intereses.
En lugar de debatir sobre los hallazgos arqueológicos y su impacto, los asistentes ligados a la compañía centraron sus intervenciones en cuestionar la presencia de mapuche provenientes de otras comunas. Esta narrativa, fomentada por Statkraft, busca deslegitimar la lucha territorial mientras desvía la atención del verdadero problema: la presencia de una empresa extranjera extractivista que opera con total permisividad en territorio mapuche.
El Extractivismo como Política de Estado
Mientras tanto, en el ámbito nacional, el ministro de Energía de Chile, Diego Pardow, declaraba al medio Ex-Ante que la consulta indígena era un “procedimiento necesario para continuar con los permisos sectoriales” del proyecto. Más allá de las palabras, sus declaraciones dejan claro el compromiso del gobierno con el modelo extractivista, una política que privilegia las ganancias a corto plazo sobre la protección del medio ambiente y los derechos de las comunidades.
El ministro incluso sugirió cambios en las normativas que regulan los hallazgos arqueológicos, una propuesta que evidencia la intención del Estado chileno de facilitar los procesos extractivos, incluso a costa del patrimonio cultural y territorial del Wallmapu.
Un Llamado a la Unidad y la Resistencia
El río Pilmaiquén no es solo un curso de agua; es el espíritu vivo de Ñuke Mapu, un símbolo de conexión ancestral que guía a las comunidades en su lucha por la soberanía. La intervención de Statkraft, avalada por las estructuras estatales chilenas, representa una amenaza directa no solo para el territorio, sino también para la identidad y la unidad mapuche.
En este contexto, el Ayllasrewel del Ngen Kintuantü hace un llamado urgente: fortalecer la organización y la resistencia frente a las estrategias de división promovidas por la compañía extranjera y sus aliados. La lucha por Pilmaiquén no solo busca frenar el extractivismo, sino también restaurar el equilibrio y la justicia en la Ñuke Mapu y las generaciones futuras.
El manifiesto de la política de defensa del Ayllasrewel es claro: “Es tiempo de defender nuestra soberanía, proteger nuestras riquezas y asegurarnos de que las aguas del Pilmaiquén sigan siendo un símbolo de vida para nuestro pueblo. La unidad es nuestra fuerza, y la Ñuke Mapu nos guía.”
La lucha por Pilmaiquén continúa, y con ella, el llamado a resistir frente al avance del extractivismo y la intervención extranjera en el Wallmapu.
Por Raigan Nawel